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miércoles, 17 de agosto de 2016

LA RELIGIÓN COMO ENFERMEDAD MENTAL

Biólogo ganador del premio Pulitzer propone eliminar la religión “por el bien del progreso humano”





El biólogo estadounidense Edward Osborne Wilson sostiene que la Tierra está sufriendo “una muerte a través de mil heridas” por culpa de la religión y que esta debería desaparecer en beneficio del progreso humano.

Wilson, conocido como el “padre de la sociobiología” y ganador del premio Pulitzer, advierte en su próximo libro que la gente aún no se ha dado cuenta de que la “estructura tribal” ha destruido el planeta a través de “mil heridas”, informa Raw Story.

“Todas las ideologías y las religiones tienen sus propias respuestas a las grandes preguntas, pero, por lo general, están vinculadas como dogma a algún tipo de tribu”, asegura.

“Las religiones, en particular, presentan elementos sobrenaturales que otras tribus -otras religiones- no pueden aceptar (…) Lo que nos está haciendo hundirnos es la fe religiosa“.

“La búsqueda trascendente ha sido secuestrada por las religiones tribales”, afirma el científico. “Así que yo diría que, en aras del progreso humano, lo mejor que podríamos hacer sería disminuir, hasta el punto de eliminar, las creencias religiosas”, concluye Wilson.



PSIQUIATRAS ESTUDIAN LA IRRACIONALIDAD DE LA RELIGIÓN




Los terapeutas privados informan que están viendo a niños y adolescentes a través de una serie de creencias religiosas cuya práctica puede ser problemática. La cantidad de tiempo que dedican a la oración, o a otros actos de la práctica espiritual, no es tan importante, dicen, como la calidad de esta devoción, y si ayuda a los niños o lugar de ello los aíslan y debilitan su trabajo escolar y sus relaciones. Los niños con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), por ejemplo, rígidamente pueden repetir versos sagrados, por ejemplo el Ave María o centrarse en otros rituales menos por un sentido más profundo de su fe, sino más bien como una expresión de su trastorno. “Parece positivo, pero podría ser negativo”, dice Stephanie Mihalas, profesor de la UCLA y psicólogo clínico licenciado.

PSIQUIATRAS PREPARAN TERRENO. Acceso al trabajo completo





La Verdad y la verdad

Por Pedro Taracena Gil

Creer en la doctrina revelada por un Dios, es lo que venimos llamando religión. Y a esta creencia se le denomina fe.  La fe proporciona al ser humano tres  cualidades básicas: Confianza a ciegas en una deidad. Esperanza en el premio del más allá y el convencimiento de que su fe contiene la verdad absoluta. La religión entiende de pecados, no de delitos. Impone mandamientos, no reconoce derechos.  La felicidad que se promete tiene sabor a eternidad. Hay países que se organizan en teocracia, es decir, según criterios impuestos por Dios y la clase sacerdotal, de forma infalible. Dos ejemplos de estos sistemas son, El Vaticano y la República Islámica de Irán. En otros países, sin embargo, es la política la encargada de organizar socialmente la convivencia, la solidaridad, la libertad y la justicia, de forma laica. Otra disciplina de origen humano es la filosofía, que pretende que el hombre utilice la razón en libertad, sin prejuicios. Esto supone razonar, comprender, dialogar, convencer, discrepar, opinar, aceptar o rechazar. Sólo en base a los planteamientos que comienzan y terminan en el campo de la razón; considerando al hombre como el centro del universo. Ante este dilema humano entre creer y razonar, el ciudadano tiene ante sí, el campo de la Teología y el de la Filosofía. No sólo como materias de estudios facultativos, sino como opciones en la vida. Los planteamientos se complican cuando se presenta la aparente contradicción de: “Principios filosóficamente verdaderos y teológicamente falsos y viceversa”. Es decir, aspectos que conforme a la razón, no soportan el dogma infalible revelado por Dios y los administradores de la verdad absoluta. Mis circunstancias intelectuales personales y el haber sido discípulo de ambas disciplinas, me llevan a considerar que es más sencillo ser teólogo que filósofo. Al teólogo la doctrina le viene definida por Dios y sus mediadores le conceden la garantía de vivir en la verdad. Si obedece sus predicados nunca se equivocará. En Teología hay que aprender más que comprender. Teos viene de Dios y logos significa tratado. Para asumir el tratado de Dios, no es preciso razonar, el libre pensamiento te puede desviar de la verdad. La deidad correspondiente te lo presenta todo pensado, sólo hay que aceptar, acatar y asumir. Cuanto más ciega y ortodoxa sea tu fe, más fiel serás a la doctrina y más te acercarás a la verdad absoluta. Sin embargo, la aptitud filosófica es pensar, mantener tesis e hipótesis, razonar axiomas y trabajar con silogismos. Utilizar la Lógica como herramienta de buscar la verdad contrastada. Aceptar la duda, trabajar con ella. Cometer errores, aprender de ellos. Considerar las verdades de los otros. Aceptar, rechazar o compartir, renunciando a la posesión de la verdad como patrimonio propio y absoluto. Aportar al conocimiento de la humanidad, tu granito de arena. Sin la aportación de todos, permanecería incompleta la historia del pensamiento. Y la libertad de pensar nos invita a renunciar a la verdad  absoluta, porque racionalmente es difícil de sostener. La filosofía no es ciencia exacta, pero se trabaja como si de un hecho científico se tratara. Tiene un objeto y un método de trabajo. La historia de la Teología es inmutable, indivisible, siempre fiel a sus verdades absolutas, mejor dicho, su verdad absoluta de la cual es ella única propietaria. Sin embargo, la Filosofía a través de su historia, muestra la evolución del pensamiento del género humano. La Teología está al servicio divino, y nos descubre quién es Dios, según nos ha sido revelado. La Filosofía está al servicio del hombre y nos aproxima al interior de su ser.  La Filosofía es del hombre y para el hombre. Estas disciplinas o aptitudes ante la realidad de la vida, nos muestran las  formas de entender la existencia del mundo. Con Dios o a pesar de Dios. “Quien tenga oídos para oír que oiga”. El estudio de estas disciplinas enriquece al ser humano.