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ESPAÑA Y LOS ESTADOS PONTIFICIOS


LOS KIKOS Y EL PAPA

LOS KIKOS

LA FAMILIA FRANQUISTA

La familia franquista es la misma que la familia popular (partido Popular). La Iglesia cómplice de la dictadura pretende imponer su único concepto de familia. La familia católica tanto en la dictadura como en la democracia.

EL FRANQUISMO ULTRACATÓLICO


LA CLASE SOCIAL DE LOS SANTOS


ESPAÑA Y LA SANTA SEDE


Las relaciones del Reino de España y la Santa Sede se rigen por "los acuerdos", que no "concordato", legal y jurídicamente pre constitucionales. Son continuidad del nacionalcatolicismo impuesto por la dictadura como botín de guerra por haber contribuido decisivamente en el Alzamiento Nacional y en la Santa Cruzada. La Iglesia está manchada de sangre por haber colaborado en la contienda fratricida y en el genocidio franquista. La Iglesia en la actualidad impone al Gobierno y éste soporta, acepta y financia, su influencia en la enseñanza y en la intromisión de los obispos españoles en la democracia constitucional y laica. Es insostenible que el Gobierno mantenga este status perverso con quien ha hecho tanto mal a nuestro pueblo. España es una democracia aconfesional y la Iglesia debe quedar recluida en lo privado. En el púlpito y en el confesionario, donde es maestra en manipulación de conciencias. Dos ejemplos de la contaminación religiosa de los nostálgicos jueces, con reminiscencia de cuando el Derecho Canónico, era ley civil en la católica España.

CONTAMINACIÓN IGLESIA ESTADO
 
LOS JUECES ESPAÑOLES CONTAMINADOS 


Ratzinger: ¿Presunto encubridor de pederastas?

Este titular en la España católica es inasumible y de entrada se puede considerar una ofensa al actual Papa. Y ciertas editoriales arderán entre complejos y prejuicios arcaicos, al tratar esta noticia. Pero si analizamos la manera que la Iglesia entiende las  relaciones con el mundo laico, comprenderemos que su reino no es de este mundo, ni sus leyes son las suyas. Para la Iglesia existen pecados y para ello tiene el Derecho Canónico. Pero todo se desarrolla en el mundo de las conciencias. Antes de proseguir hay que aclarar que la religión encuentra pecados donde el mundo laico reconoce derechos. Por ejemplo, la libertad sexual. El reo de pecado es absuelto si se cumple cinco condiciones: Examen de conciencia, dolor de corazón, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia impuesta. Cuando los pecados reconocidos por la Iglesia no afectan a delitos del Código Penal, todo queda en el ámbito de lo privado. Pero si, como sucede en el tema de la pederastia, este pecado se corresponde con un delito laico y muy grave, el eclesiástico de turno debe saltar la jurisdicción intramuros de la Iglesia y presentar una denuncia ante las autoridades civiles. De esta forma el pecador se convierte en presunto delincuente. En todas estas historias que ahora se están conociendo, la Iglesia y al parecer personalidades muy significativas, han mirado hacia otro lado porque su reino no es de otro mundo. La iglesia está formada por hombres que según su código pueden cometer pecados, pero cuando hay pecados que además son crímenes horrendos, la aplicación de un juicio canónico no es suficiente. El mismísimo Benedicto XVI, debe someterse a la Justicia Universal. Si la Iglesia no se somete a las leyes civiles cuando sus prelados y clérigos hayan cometido presuntamente delitos, algo a podrido huele en el orbe católico.